Me acabo de enterar de que el muchacho de la joy division se suicidó después de ver una peli que se acaba con un pollo que baila y un pato que toca el bombo.
Sabíamos que el Ian no era la encarnación de la alegría de la huerta , pero quién iba a pensar que le daría tanto disgusto que los bichos salvaran la vida gracias a sus habilidades artísticas.
O pensó que no había sitio para tanto músico en el olimpo de la fama o le pirraba el kentuki chiken y el fuá.
Un exagerao, lo miren por donde lo miren.
Yo no aconsejo el suicidio, por dificil de rectificar más que ná.


















